Alerta Bolivia
Tarija, 10 de noviembre ed 2025.- La reciente posesión de Rodrigo Paz Pereira como presidente de Bolivia abre una etapa política cargada de expectativas, especialmente para Tarija. La llegada de un tarijeño al mando del país representa una oportunidad histórica de integración y desarrollo que, bien conducida, puede marcar el inicio de un nuevo ciclo de prosperidad.
En este escenario, surge nuevamente la figura del exgobernador Adrián Oliva, un líder que ha demostrado madurez política, capacidad de gestión y una visión clara del desarrollo departamental. Su buena relación con el presidente Paz y su apuesta por el diálogo y la institucionalidad lo colocan como uno de los actores más coherentes y con mayor proyección en el nuevo contexto político departamental.
Oliva, durante su gestión, sentó bases de modernización administrativa y promovió políticas que hoy adquieren vigencia en la agenda nacional. Su estilo de liderazgo, alejado del conflicto y enfocado en la búsqueda de consensos, contrasta con la división que ha marcado la relación entre el actual gobernador Óscar Montes y el nuevo gobierno central.
Mientras Montes enfrenta un desgaste evidente y una ruptura con el entorno presidencial, Oliva se posiciona como una alternativa sólida y confiable, capaz de tender puentes entre Tarija y el poder central. Su visión conciliadora y su compromiso con el desarrollo equilibrado del departamento lo perfilan como el rostro de una Tarija moderna, productiva y con proyección nacional.
El país y el departamento ingresan a una etapa donde la capacidad de gestión, la coherencia política y el compromiso con el bien común serán determinantes. En este nuevo tiempo, el liderazgo de Adrián Oliva podría jugar un papel clave para garantizar que Tarija no solo mantenga su protagonismo, sino que se consolide como un motor de crecimiento y desarrollo dentro del nuevo gobierno de Rodrigo Paz.
El desafío está planteado, y todo indica que la experiencia y el equilibrio político de Oliva serán esenciales para construir el futuro que Tarija merece.

