Santa Cruz: El dolor de una madre que contagió chikunguña a su bebé: “El virus le hizo trizas los intestinos”

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Con los labios resecos y el dolor marcado en el rostro, Sarita Pérez permanece en las afueras del Servicio de Neonatología del hospital de Niños Mario Ortiz. No se mueve ni un minuto de allí. Adentro, en una unidad de terapia intensiva, su bebé, Jesús Yasiel, de apenas 20 días de nacido, lucha por su vida debido a las graves complicaciones que le provocó el chikunguña.

Nació prematuro, a los ocho meses. El virus adelantó el parto y causó en el cuerpecito del bebé lesiones graves en la piel, daños intestinales y afectación cerebral. Jesús Yasiel sigue peleando por su vida y su madre agradece a Dios cada señal de mejoría.

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Sarita duerme en las bancas del hospital y este jueves, hasta las 10:00, no había probado un bocado. Desde allí relató el viacrucis que comenzó cuando enfermó de chikunguña al ingresar al último mes de gestación. Sin saberlo, le transmitió el virus a su bebé.

 A la angustia por la salud de su pequeño, otra de las mayores cargas son los gastos que demandan la atención, porque asegura que el Sistema Único de Salud (SUS) no cubre los medicamentos más costosos y a veces faltan incluso insumos básicos como jeringas.

Tiene a mano una receta, por la que tuvo que pagar casi Bs 2.000 cuando su niño ingresó a terapia.

Asegura que los gastos ya superan los Bs 20.000. Para cubrirlos, han recurrido a préstamos con familiares y conocidos, e incluso vendió su televisor. El hogar depende únicamente del trabajo de su esposo, Charles Corales, que es albañil.

“Debemos como 20.000 bolivianos. El SUS no cubre nada, no hay ni jeringa, no hay nada. Es muy duro lo que estoy pasando. Cada día son Bs 1.000, Bs 500. A un inicio me decían: su hijo no va a resistir. Uno no para de llorar, pero tiene que sacar fuerzas para buscar plata. Me he estado prestando de uno y de otro, y ahora estoy sin recursos y sigo gastando”, relata.

Todo empezó en el embarazo

Rompe en llanto al contar cómo enfermó su bebé. El embarazo transcurría con normalidad hasta los ocho meses. Un día, de forma repentina Sarita presentó fiebre y dolor intenso en las manos. Acudió a su centro de salud, en el kilómetro 15 de la doble vía a La Guardia y fue derivada al hospital Francés. Allí, tras algunos exámenes, le indicaron que podía volver a casa, pese a que continuaba con dolor en la cadera y el bajo vientre.

Ante su insistencia, una médica ordenó su internación. Volvió a presentar fiebre y finalmente decidieron practicarle una cesárea porque el bebé estaba sentado.

Jesús Yasiel nació el 21 de enero, con buen peso. Por su condición de prematuro fue colocado en una incubadora y recibió el alta a las 72 horas.

“Después del parto pregunté si todo estaba bien con mi bebé, porque sabía que había enfermado de chikunguña o dengue”, recuerda. Aun así, fue dado de alta un viernes.

En casa la familia celebró la llegada del tercer hijo (tienen otros dos niños de 5 y 3 años), pero la madrugada del domingo 25 el bebé presentó fiebre y alergia en la piel. Fue llevado de inmediato a su centro de salud y nuevamente derivado al hospital Francés, donde quedó internado.

El martes 27, Sarita supo que había defecado con sangre. “No me avisaron”, lamenta. Al día siguiente lo derivaron al hospital de Niños, donde los análisis confirmaron chikunguña.

Para entonces, el virus ya había causado estragos en su organismo. “Le hizo trizas parte de su intestino”, cuenta. También había afectado su cerebro. Fue sometido a una cirugía y le practicaron una ileostomía para que pueda evacuar. Permaneció intubado varios días, pero ahora respira por sí solo.

Sarita no deja de agradecer por esa mejoría. “Dios lo está sanando. Él está haciendo el milagro”, dice, aferrada a la fe mientras espera que su hijo supere la dura batalla que enfrenta desde sus primeros días de vida.

Para ayudar a esta familia puede comunicarse al número de celular 69537419.

Transmisión vertical

La transmisión vertical del chikunguña (de madre a hijo durante el embarazo o el parto) es un riesgo poco conocido, pero puede ocurrir, especialmente en contextos de epidemia y alta circulación del virus como sucede en el departamento cruceño.

“Uno nunca quiere enfermar a su bebé, pero esto es algo que puede pasar. Es un dolor muy grande”, dice Sarita, con la voz entrecortada. Con su experiencia, pide a las embarazadas que “se cuiden, que usen mosquitero, repelente y que no bajen la guardia”.

Según el Sedes, Santa Cruz registra 1.649 casos de chikunguña.

Con información de El Deber


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