Alerta Bolivia
Tarija, 31 de enero de 2025 – Tartagal, una ciudad argentina situada a 55 kilómetros de la frontera con Bolivia, enfrenta un creciente problema de comercio ilegal debido al ingreso masivo de productos de contrabando. Según una investigación publicada por El Tribuno de Salta, comerciantes locales denuncian que la actividad de los llamados «bagayeros» afecta gravemente sus negocios, generando una competencia desleal y poniendo en riesgo la economía formal de la región.
La situación se ha vuelto insostenible para los empresarios establecidos, quienes pagan impuestos y cumplen con todas las regulaciones, mientras que los comerciantes informales, abastecidos por productos provenientes de Bolivia, venden mercadería a precios considerablemente más bajos. «Trabajo en la actividad comercial desde que tengo 13 años y nunca vi nada igual. Es imposible competir contra negocios que no pagan impuestos ni alquiler y que funcionan sin controles sanitarios», expresó José Guzmán, propietario de una distribuidora de alimentos en Tartagal, en declaraciones a El Tribuno.
El rol de Bolivia en el comercio informal
Gran parte de los productos que inundan Tartagal provienen de Bolivia y llegan a la ciudad a través de circuitos informales de distribución. Según el informe de El Tribuno, los bagayeros realizan hasta cinco viajes diarios transportando mercadería, incluyendo alimentos, bebidas, ropa y electrodomésticos. Estos productos, muchas veces sin certificación de calidad ni control sanitario, son comercializados en galerías y ferias informales, afectando a los comercios que operan bajo el marco legal argentino.
Los comerciantes formales han manifestado su frustración ante la falta de medidas de control. «Mientras nosotros luchamos por mantener nuestras empresas y pagar salarios, otros se enriquecen sin contribuir al Estado ni respetar las normativas vigentes. No se trata de pequeñas compras personales, sino de un negocio de gran escala que mueve millones de pesos», denunciaron empresarios locales.
Falta de control y demanda de acciones
Los comerciantes han señalado que las autoridades argentinas, tanto municipales como nacionales, no han tomado medidas contundentes para frenar el contrabando. A pesar de que la Gendarmería Nacional y la Aduana están al tanto del problema, los controles resultan insuficientes para frenar el ingreso masivo de mercadería ilegal. «Todos los días vemos cómo ingresan camiones con mercadería de contrabando. Si esto sigue así, muchos negocios van a desaparecer», advirtió Guzmán.
La situación en Tartagal refleja un problema más amplio que involucra a ambos países. Mientras los comerciantes argentinos piden mayor regulación y control, en Bolivia esta actividad representa una fuente de empleo para miles de personas que encuentran en el comercio informal una alternativa ante la falta de oportunidades laborales en sus localidades de origen.
El crecimiento del contrabando en la frontera entre Bolivia y Argentina plantea un desafío para las autoridades de ambos países, que deberán evaluar medidas conjuntas para regular el comercio y garantizar condiciones equitativas tanto para empresarios como para trabajadores informales.


