La policitemia, también llamada poliglobulia, es una condición en la que el cuerpo produce demasiados glóbulos rojos. Esto hace que la sangre se vuelva más «espesa» y circule con dificultad.
¿Qué la causa?
Existen dos tipos principales:
- Policitemia Vera: Es una enfermedad de la médula ósea que produce células sanguíneas en exceso sin una causa externa.
- Policitemia Secundaria: Ocurre como respuesta a otro problema, como una enfermedad pulmonar (EPOC), apnea del sueño, vivir en zonas de mucha altitud o por fumar.
Principales síntomas a los que prestar atención:
- Dolor de cabeza, mareos y sensación de fatiga constante.
- Picor en la piel, sobre todo después de un baño o ducha caliente.
- Rostro, manos y mucosas anormalmente enrojecidas.
- Visión borrosa o con manchas.
- Dificultad para respirar.
Riesgos si no se trata:
La sangre espesa tiende a formar coágulos más fácilmente. Esto aumenta mucho el riesgo de sufrir un ataque al corazón, un derrame cerebral (ACV) o una trombosis en las piernas o los pulmones.
¿Cómo se trata?
El tratamiento busca reducir el espesor de la sangre y prevenir coágulos.
- Flebotomía: Es el método principal. Consiste en extraer una cantidad de sangre de manera similar a cuando se dona, para bajar el nivel de glóbulos rojos.
- Medicamentos: Se pueden recetar fármacos para reducir la producción de células sanguíneas en la médula ósea y aspirina en dosis baja para «fluidificar» la sangre.
- Cambios en el estilo de vida: Es fundamental dejar de fumar y mantenerse bien hidratado.
Si reconoces varios de estos síntomas, especialmente el dolor de cabeza, el picor tras el baño y el enrojecimiento persistente, no lo dejes pasar. Consulta con un médico, quien te derivará a un especialista en sangre (hematólogo) para un diagnóstico preciso. Un simple análisis de sangre puede detectar este problema. Su tratamiento es eficaz y crucial para evitar sus peligrosas consecuencias.

