La familia de Reynaldo Javier Charcas, conscripto de 19 años que perdió la vida mientras realizaba su servicio militar en Cobija, denunció que el cuerpo del joven fue entregado en Oruro “sin ojos y sin riñones”, por lo que exigen una investigación transparente para esclarecer las circunstancias de su muerte.
El féretro llegó a su ciudad de origen el pasado 12 de marzo, pero, según relatan sus familiares, no se les brindó información clara sobre lo ocurrido. La hermana del joven expresó su indignación y dolor al asegurar: «Me lo han matado a mi hermano. Han hecho llegar el cuerpo a Oruro así, sin ojos, sin riñones. No nos dejaban ver el cuerpo, y queremos que se haga justicia por mi hermano.»
De acuerdo con su testimonio, Charcas ingresó al cuartel “Bruno Racua” en julio de 2025 y falleció el 8 de marzo. La versión que recibieron inicialmente señala que el joven se habría ahogado; sin embargo, la familia pone en duda esta explicación. «Nos dijeron que se había ahogado, pero él no tenía ninguna enfermedad. Mi hermano sabía nadar», afirmó su hermana, quien además cuestionó la falta de documentación oficial: «No nos han entregado la autopsia. No sabemos si se realizó.»
Asimismo, la familiar apuntó a posibles conflictos dentro del recinto militar, señalando que algunos camaradas podrían estar involucrados en el hecho y denunciando que su comandante “lo hacía consumir bebidas alcohólicas”.
La madre del conscripto, visiblemente afectada, expresó su dolor en su idioma originario y apenas logró decir: «¡Ay, Dios mío! No sé qué hacer.»
En relación al caso, la Primera División del Ejército informó días atrás, a través del comandante José Antonio Camacho, que el Regimiento de Infantería 35 Bruno Racua activó protocolos tras recibir el reporte del fallecimiento.
Según el informe oficial, el conscripto murió el 8 de marzo mientras realizaba labores de limpieza en el río del puesto militar de San Francisco, en el municipio de Bella Flor, en el departamento de Pando. Se indicó que otro conscripto intentó auxiliarlo tras escuchar un pedido de ayuda, pero el joven ya no presentaba signos vitales.
Debido a la cercanía con la frontera, Charcas fue trasladado inicialmente a un centro de salud en Capixaba, Brasil, y posteriormente al Hospital Roberto Galindo Terán. De acuerdo con las autoridades, la autopsia habría establecido como causa de la muerte la “asfixia por sumersión”, extremo que la familia cuestiona y pide esclarecer con pruebas.


