Alerta Bolivia
Miércoles, 17 de diciembre de 2025.- En un giro político inesperado y de una severidad inusual, el vicepresidente del Estado, Edmand Lara, rechazó de manera frontal el decreto presidencial que establece el nuevo precio de los combustibles, calificando la decisión de «decepcionante» y advirtiendo que provocará un «efecto multiplicador» de alzas en la canasta familiar y el transporte, afectando principalmente a los sectores más vulnerables.
Las declaraciones fueron emitidas en una entrevista televisiva horas después de que el presidente Rodrigo Paz anunciara el «sinceramiento» de los precios, que incluye llevar la gasolina especial a Bs 6,96, la premium a Bs 11,00 y el diésel a Bs 9,80 por litro.
«No era el momento»: Crítica a la medida económica
Desde el inicio de la entrevista, Lara fue contundente: «No era el momento. La subida debería levantarse de manera gradual y conforme se iba reactivando la economía». Argumentó que la medida golpeará directamente el bolsillo de la población. «El costo del pasaje va a subir… ¿Quién va a ser el más afectado? El estudiante, la gente de a pie… y va a ocurrir un efecto multiplicador, todo va a subir», señaló.
El vicepresidente también cuestionó el incremento del salario mínimo a Bs 3.300, afirmando que con ello se intenta «disfrazar la subida de la gasolina» y que «esa no es la solución». Propuso, en cambio, una reforma tributaria con incentivos, la reducción del gasto público –incluyendo la eliminación de la renta vitalicia– y un combate frontal a la corrupción en empresas estatales como Yacimientos Petrolífilos Fiscales Bolivianos (YPFB).
Fractura gubernamental y acusaciones de exclusión
Más allá de la crítica a la política económica, Lara reveló una profunda fractura al interior del gobierno. Aseguró no haber sido consultado sobre el decreto de los combustibles y denunció un sistemático aislamiento de sus funciones. «No me consultan nada, no me informan nada, no me hacen parte de nada… Parece que no fuera parte del gobierno», expresó.
Relató incidentes incómodos, como el intento de miembros de la seguridad presidencial y de la jefa de gabinete de retirarle su teléfono celular antes de una reunión del gabinete, bajo el argumento de «seguridad de Estado», algo que él se negó a hacer. «El hecho de quererme quitar el celular… deja mucho que desear», afirmó.
Pronóstico sombrío y llamado a la reflexión
Al ser consultado sobre el futuro, el vicepresidente pintó un escenario pesimista: «Se vienen momentos de caos, más crisis, más desempleo, más desesperación en la gente». Hizo un llamado final al presidente Paz para que recapacite y dé un paso atrás: «Debería reconsiderar. Se equivocó y debería dejar sin efecto esas medidas».
Con estas declaraciones, Edmand Lara no solo abre una grieta pública insalvable en el oficialismo, sino que eleva la tensión política a niveles críticos, en un contexto económico ya de por sí sensible por el impacto inmediato del alza a los hidrocarburos. La gobernabilidad del gobierno de Rodrigo Paz enfrenta ahora una crisis interna sin precedentes desde su inicio.

