Alerta Bolivia
Tarija, 02 de abril de 2026.- La presidenta de la Fundación TEAcompaño, Beatriz Paputsakis, informó que en el departamento de Tarija existen aproximadamente 7 mil personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA), de las cuales 4 mil se concentran en la ciudad de Tarija. La cifra, basada en estimaciones de prevalencia mundial (uno de cada 33 personas, según la Organización Mundial de la Salud), contrasta con la baja detección y atención real: menos de 500 pacientes reciben terapia en centros públicos o privados, debido principalmente a la falta de recursos económicos y de infraestructura especializada.
Paputsakis, madre de un adolescente con autismo, explicó que la condición no se detecta mediante exámenes de laboratorio, sino a través de herramientas de observación aplicadas por profesionales certificados. Denunció que la Ley 396, que ordena un censo departamental de personas con TEA, no ha sido reglamentada desde 2019, lo que impide conocer la magnitud real del problema y diseñar políticas públicas adecuadas. “Necesitamos centros especializados con profesionales formados (especialmente neurólogos) y apoyo económico para las familias, porque las terapias diarias de cuatro horas son muy costosas”, señaló.
La dirigente advirtió que las madres de niños con autismo viven un estrés comparable al de un soldado en guerra, ya que la alerta es constante y muchas no pueden trabajar por estar dedicadas al cuidado integral de sus hijos. “Generalmente las cuidadoras son mujeres. Requerimos un apoyo integral a la familia”, afirmó. También criticó la falta de inclusión y la discriminación social: “Cuando un niño tiene una crisis, la sociedad lo tacha de malcriado, sin entender que es parte de su condición”.
Con motivo del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo (2 de abril), la fundación convocó a una caminata silenciosa que partirá a las 17:00 desde el Parque Bolívar. La actividad busca visibilizar la condición y promover la empatía. “Invitamos a toda la población a sumarse, porque el autismo nos importa solo cuando nos toca. Según la prevalencia, es muy probable que en algún momento una familia cercana lo padezca”, concluyó Paputsakis.

